Ejemplos

Discurso de bautizo: dos ejemplos de madrina y padres

Dos discursos de bautizo completos y cálidos: una madrina habla a su ahijada y un padre agradece a los invitados, con promesas, anécdotas y brindis.

Última actualización: 9 de julio de 2026

Dos discursos completos para pronunciar durante la comida posterior al bautizo: uno de la madrina y otro de los padres. Las familias son ficticias y la estructura se puede adaptar. Después de cada texto se explica por qué funciona. Encontrarás el esquema en la página sobre el discurso de bautizo.

Ejemplo 1: La madrina habla a su ahijada, Sara para Inés

Situación: celebración en un restaurante después de una ceremonia en una iglesia evangélica, 35 invitados, unos dos minutos y medio.

Querida familia, queridos amigos. Y querida Inés, aunque hoy no te estés enterando de nada porque duermes profundamente desde que terminó la música en la iglesia.

Soy Sara y, desde esta mañana, oficialmente tu madrina. Para quienes aún no me conozcan: soy la amiga con la que tu madre ha superado desde primero de la ESO cada examen de matemáticas, cada mudanza y cada novio poco recomendable. Cuando me preguntó este invierno si quería ser tu madrina, estábamos en su cocina, tú eras más o menos del tamaño del rodillo que había a nuestro lado y yo empecé a llorar. Después dije que sí. En ese orden.

Inés, te conozco desde hace siete meses. Sé que prefieres un manojo de llaves a cualquier juguete, que te ríes cuando alguien estornuda y que has heredado la paciencia de tu padre, es decir, ninguna. Es poco material para un discurso, pero basta para hacerte una promesa.

Te prometo tres cosas. Primera: conmigo podrás hacer algunas cosas que en casa requieren negociación. Puede que desayunar patatas fritas sea una de ellas. Segunda: algún día te contaré cómo se conocieron de verdad tus padres. La versión larga, incluida la parte que tu padre siempre omite. Y tercera: cuando necesites a alguien que te escuche y guarde para sí lo que le cuentes, ahí estaré. Vale a los siete meses, a los siete años y a los diecisiete.

Tus padres han elegido para ti este versículo: “A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”. Buscaron durante semanas y descartaron dos opciones antes de decidirse. Creo que encaja contigo. Yo pienso acompañarte por uno de esos caminos: el de las patatas fritas.

Por cierto, tu madre hizo a mano la vela que hemos encendido esta mañana. Si a alguien le ha parecido un poco torcida, esa es la prueba de que es única.

Por Inés.

Por qué funciona este discurso: Resuelve la dificultad habitual de hablar sobre un bebé con los pocos detalles que ya lo hacen reconocible: las llaves, los estornudos y la falta de paciencia. Esa precisión resulta más sincera que una imagen prestada. Las tres promesas forman el centro y avanzan desde el humor hasta una responsabilidad seria, escuchar y guardar confianza. El versículo se acerca a la vida cotidiana mediante el chiste de las patatas. La mención de la vela agradece el trabajo de la madre y el brindis marca un final claro.

Ejemplo 2: El padre habla en nombre de los padres, Javier sobre Mateo

Situación: celebración en el jardín de los abuelos después de un bautizo católico, 40 invitados, unos tres minutos.

Queridos invitados, en nombre de María y mío: bienvenidos y gracias por estar aquí. Algunos habéis salido de casa a las cinco de la mañana para llegar puntuales a la iglesia. Mateo os lo ha agradecido quedándose dormido justo cuando le echaban el agua bautismal. El párroco asegura que nunca lo había visto en treinta años. Gracias también a la abuela Carmen por prestarnos este jardín. Lleva desde el martes repasando el césped a diario para que hoy esté así.

Hace un año Mateo todavía no existía. Pensadlo un momento. Hace un año María y yo dormíamos hasta tarde los domingos y opinábamos que “todos los carritos de bebé son iguales”. Ahora sabemos que existen cuarenta tipos de puré de chirivía y que Mateo rechaza treinta y nueve. Aun con todo, no cambiaríamos ni un día. Bueno, quizá el 14 de marzo, aunque aquella noche ninguno de los tres había dormido.

Durante las últimas semanas, más de uno nos ha preguntado por qué queríamos bautizar a Mateo. Para nosotros, la respuesta es este círculo de personas. Hoy hemos prometido delante de vosotros acompañar a este niño y todos lo habéis oído. Ya sois testigos. Se acabaron las excusas, queridos padrinos.

Y ahora me dirijo a vosotros, Sara y Tomás. Fuisteis la decisión más fácil de todo este primer año. Sara, llegaste al hospital tres horas después del parto con bocadillos para todos. Tomás, durante la mudanza montaste y desmontaste tres veces el cambiador sin soltar una sola palabrota. Uno desea para su hijo personas así.

Mateo, si dentro de veinte años lees esto, te deseamos curiosidad por todo lo que haya al otro lado de la verja. Un amigo que te lleve bocadillos cuando las cosas se compliquen. Y la certeza de que siempre podrás volver aquí, hayas hecho lo que hayas hecho. Pregúntale al abuelo, que lo sabe por mí.

Ahora levantad las copas. Por Mateo.

Por qué funciona este discurso: La bienvenida agradece con un dato concreto, la salida de casa a las cinco, y encuentra la primera sonrisa en un momento de la ceremonia. El contraste entre hace un año y hoy resume la transformación de los padres en dos frases. Las cuarenta variedades de puré sustituyen cualquier sentimentalismo genérico. El agradecimiento a los padrinos se apoya en dos pruebas: los bocadillos y el cambiador. Los bocadillos vuelven en el deseo dirigido a Mateo adulto, que abre el discurso hacia el futuro y da peso al brindis.

El patrón común a ambos discursos de bautizo

Los dos textos siguen cuatro pasos: bienvenida con un agradecimiento concreto, una mirada sincera al niño mediante dos o tres detalles propios, promesas o deseos como parte central y un brindis nítido al final. La madrina se dirige al bebé; los padres hablan primero a los invitados. Ambas opciones funcionan si el discurso dura menos de cuatro minutos y todos pueden entender las anécdotas. La página sobre el discurso de bautizo explica la estructura, la duración y los errores frecuentes.

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