Dos discursos completos de mitin, escritos para megafonía, eco y público de pie. Las plataformas, lugares y nombres son inventados, la mecánica es real. Después de cada discurso verás qué recurso funciona en cada punto, sobre todo dónde cae la reivindicación y por qué se repite tres veces con las mismas palabras. El esquema completo está en discurso de mitin.
Ejemplo 1: La madre de la plataforma de familias
Situación: Concentración ante el ayuntamiento, unas 250 personas con pancartas, cuatro minutos desde una furgoneta con altavoz. El pleno municipal se reúne el 15 de octubre.
Me llamo Marta Cuéllar. Mi hijo Nico tiene siete años, va a 2.º B, y su camino al colegio mide 900 metros. En esos 900 metros no hay semáforo ni paso de peatones. Por eso estamos hoy aquí.
Hemos contado: durante tres semanas, cada mañana, con una tabla en la calle Talavera. Entre las siete y media y las ocho pasaron 1.100 coches y cruzaron 214 niños. Hemos presentado escritos, tres: el primero rechazado en marzo de 2025, el segundo “en estudio” desde octubre, el tercero está en comisión. Hemos esperado un año y medio. Hoy se acabó esperar.
Desde enero, las familias de la calle Talavera han anotado once situaciones en las que un niño saltó hacia atrás, un coche frenó en seco o un conductor pitó. Cada una tiene fecha y hora en una lista que la Policía Local conoce desde mayo. Once veces salió bien. No vamos a esperar a la doce.
Por eso decimos hoy en voz alta lo que llevamos año y medio escribiendo al ayuntamiento. Exigimos: semáforo en la calle Talavera, zona 30 junto al colegio, aprobado antes del 15 de octubre.
El ayuntamiento responde que hay que estudiarlo: informe de tráfico, ruido, competencia de la diputación. Un semáforo cuesta, según datos municipales, 110.000 euros. La rotonda del polígono costó 1,4 millones y estuvo lista en 14 meses. Se puede cuando se quiere. Por eso lo repetimos, para todas las ventanas abiertas de este edificio. Exigimos: semáforo en la calle Talavera, zona 30 junto al colegio, aprobado antes del 15 de octubre.
El 15 de octubre hay pleno. Estaremos allí. Nos sentaremos en la zona de público con las mismas pancartas que tenéis ahora en las manos. Y hasta entonces seguiremos recogiendo firmas: tenemos 1.900, y en la mesa de allí está la hoja para las próximas cien.
Nico me ha preguntado esta mañana para qué necesitaba un micrófono. Le he dicho: para que la ciudad nos oiga. Así que ayudadme. Una última vez, todos juntos. Exigimos: semáforo en la calle Talavera, zona 30 junto al colegio, aprobado antes del 15 de octubre.
Gracias. Y el 15 de octubre, en el salón de plenos.
Por qué funciona este discurso: La reivindicación aparece tres veces con las mismas palabras: después de las pruebas, después de la comparación con la rotonda y como cierre. En una plaza con eco eso no es un fallo de estilo; quien solo oye la mitad recibe igualmente la petición completa. La anáfora está en el segundo párrafo: “Hemos contado. Hemos presentado. Hemos esperado”. Tres comienzos iguales resumen la historia de la plataforma en segundos y preparan el giro, “se acabó esperar”. La oradora habla casi siempre en plural y solo entra en primera persona al principio, con Nico y 2.º B, y al final, con la pregunta del micrófono. La historia personal da rostro al grupo sin convertir el discurso en algo privado. La prueba más fuerte sale del propio presupuesto municipal: 110.000 euros frente a 1,4 millones. El final marca el siguiente paso con fecha y lugar.
Ejemplo 2: El jubilado de la plataforma por la piscina
Situación: Concentración final ante la puerta de la piscina municipal de verano, unas 400 personas, cinco minutos. El pleno trata el cierre el 12 de noviembre.
Me llamo Antonio Rivas, tengo 71 años, y levanto aquí una llave. Es la llave del cuarto de material del club de natación. Me la dio en 1994 el antiguo socorrista, porque por las mañanas yo siempre era el primero en llegar a la puerta. Ahora un acuerdo del pleno quiere quitarme esta llave.
Entré en el club de natación en 1986, con 31 años. Hace 40 años. En estos 40 años he firmado el primer diploma de natación de 1.400 niños. En estos 40 años he visto a tres alcaldes cortar la cinta de inicio de temporada y hablar del “corazón del barrio”. Y en estos 40 años no se ha ahogado nadie en nuestra piscina. En la poza de la carretera comarcal hubo dos muertes en el mismo periodo.
Ahora en el orden del día del 12 de noviembre aparece una palabra: “cierre”. Motivo: 420.000 euros de aportación anual. He hecho las cuentas. 420.000 euros entre 61.000 usuarios el verano pasado son seis euros con 89 por bañista. Por seis euros con 89, aquí un niño aprende a mantenerse a flote. El ayuntamiento subvenciona el festival de teatro con 17 euros por entrada, y hace bien. Entonces seis euros con 89 por aprender a nadar no justifican cerrar.
Por eso estamos hoy aquí, 400 personas delante de esta puerta. Exigimos: que el cierre salga del orden del día y que el pleno apruebe antes del 30 de noviembre un plan de reforma.
Traemos algo concreto. El club tiene 180 socios, y 60 se han apuntado para pintar, recortar setos y cubrir turnos de taquilla. Voluntariamente, año tras año. La asociación de apoyo compromete 35.000 euros de aportación propia. Pedimos un plan y aportamos trabajo y dinero. Exigimos: que el cierre salga del orden del día y que el pleno apruebe antes del 30 de noviembre un plan de reforma.
El sábado pasado tuve clase de iniciación, ocho niños. Una niña, Lucía, seis años, hizo por primera vez un largo sin tabla y al llegar al borde me preguntó: “Antonio, ¿ya soy nadadora?”. Quiero darle el verano que viene, en este mismo borde, su primer diploma. Para eso hace falta un solo acuerdo.
Para terminar, todos juntos, que se oiga hasta el ayuntamiento. Exigimos: que el cierre salga del orden del día y que el pleno apruebe antes del 30 de noviembre un plan de reforma.
La hoja de firmas está en la caseta de entrada. El 12 de noviembre estaremos en el salón de plenos. Llevaré la llave.
Por qué funciona este discurso: El hilo conductor es un objeto. La llave abre la intervención, representa 40 años de club y vuelve en la última frase como una advertencia amable: “Llevaré la llave”. La anáfora “En estos 40 años” sostiene el segundo párrafo y concentra cuatro décadas en tres frases, con la prueba más dura al final. El discurso empieza en primera persona porque la biografía es aquí el argumento; 1.400 diplomas no los sustituye ningún informe. Entra en el plural justo al formular la reivindicación: “estamos hoy aquí, 400 personas”. La petición se repite tres veces, siempre después de un bloque distinto: las cuentas, la aportación propia y el cierre coral. La contra-cuenta acepta la cifra municipal y la cambia de tamaño: de 420.000 euros al año a seis euros con 89 por bañista.
El patrón de ambos discursos
Los dos discursos se construyen desde la reivindicación: un enunciado con destinatario, contenido y plazo, repetido tres veces con las mismas palabras en puntos fuertes. Antes van dos pruebas que cualquiera puede retener; después, el siguiente paso con fecha. La credibilidad nace de la implicación directa: una madre con 900 metros de camino escolar, un entrenador con 40 años junto a la piscina. La anáfora ayuda a que la estructura llegue incluso donde el viento se lleva parte del sonido. Si preparas tu discurso de mitin, formula primero la exigencia y luego el resto. eloqole la convierte en frases resistentes para altavoz y plaza abierta.