Ejemplos

Ejemplos de presentación de ventas

Dos ejemplos reales de una presentación de ventas: la apertura completa y la fase de cierre y objeciones. Con análisis detallado de su efectividad.

Última actualización: 9 de julio de 2026

Los dos momentos clave en los que se gana o se pierde una presentación de ventas son la apertura y el cierre con la gestión de objeciones. Aquí tienes ambos redactados al detalle, basados en una reunión ficticia pero con una estrategia real. Encontrarás la estructura completa en nuestra guía sobre cómo preparar una presentación de ventas.

Ejemplo 1: La apertura (2 minutos)

Situación: FacturaDigital, proveedor de un software de facturación automática, realiza una presentación ante el distribuidor de fontanería Beltrán e Hijos (140 empleados). En la sala están el director general, la jefa de contabilidad y el director de TI. Disponen de un turno de 30 minutos y la primera toma de contacto fue hace dos semanas.

Carmen, hace dos semanas por teléfono me diste una cifra que no se me ha quitado de la cabeza: 4.200 facturas recibidas al mes, y tres de tus cuatro contables picando a mano cada una de ellas. Me dijiste: «Como una se ponga enferma, el trabajo se acumula hasta el viernes».

He echado cuentas de lo que eso significa. Con una media de cuatro minutos por factura, son 280 horas al mes; casi dos puestos a jornada completa dedicados únicamente a pasar datos de un PDF a vuestro ERP. Además, una de cada diez facturas incluye un descuento por pronto pago que a veces se pierde en ese montón de papeles. En nuestra llamada lo llamaste con prudencia «pérdidas por fricción».

Hoy os voy a mostrar cómo Suministros Martínez en Zaragoza, un distribuidor como vosotros con 3.800 facturas al mes, ha eliminado por completo ese montón de papeles. Actualmente, el 87 % de sus facturas se procesa sin una sola intervención manual. El equipo de contabilidad supervisa en lugar de picar datos, y el ahorro en descuentos por pronto pago ha amortizado el software dos veces en el primer año.

En los próximos 15 minutos veremos tres cosas: cómo viaja una factura desde que entra en el correo hasta que se contabiliza; qué implica la implantación en vuestro día a día (Carlos, esta es tu parte, he traído la lista de integraciones para vuestro ERP); y el cálculo de cuándo empieza a ser rentable para Beltrán. Después tendremos otros 15 minutos para resolver cualquier duda. ¿Os parece bien?

Por qué funciona este discurso: La primera frase pertenece al cliente: su propia cita y su cifra de la primera toma de contacto. Esto demuestra que sabes escuchar antes de intentar vender nada. El cálculo de 4.200 facturas por cuatro minutos traduce el problema a dos puestos de trabajo a tiempo completo, un impacto que el director general puede evaluar de inmediato. La referencia está elegida al detalle: mismo sector, tamaño similar y un resultado medible. Además, la agenda distribuye las funciones en la sala: el director de TI sabe que se tratará su tema y no necesitará interrumpir la demostración con preguntas sobre integraciones. El «¿Os parece bien?» del final busca un primer acuerdo sencillo, sin aburrir con la historia de la empresa ni logotipos de clientes de relleno.

Ejemplo 2: El cierre y la gestión de objeciones

Situación: Misma reunión, minuto 22. La demostración ha terminado. La jefa de contabilidad parece convencida y el director general pasa a la pregunta del precio.

Director general: «¿Y cuánto cuesta la broma?».

Comercial: «890 euros al mes para vuestro volumen, más un pago único de 3.500 euros por la implantación. Antes de valorar esa cifra, déjame poner al lado el cálculo de rentabilidad con vuestros propios números y no con estimaciones mías. Son 280 horas de registro manual al mes, de las cuales el software automatiza por experiencia el 85 %. Eso equivale a 238 horas. Incluso si calculamos un coste interno bajo de 35 euros por hora, hablamos de 8.300 euros al mes frente a los 890 del software. Y a eso hay que sumar los descuentos por pronto pago perdidos, que en el caso de Martínez eran unos 1.100 euros mensuales».

Director general: «Hace cuatro años ya intentamos implantar un gestor documental y aquello fue un caos durante seis meses».

Comercial: «Lo entiendo perfectamente, lo escucho a menudo. Por eso hoy os propongo empezar con una prueba piloto. Mi propuesta es la siguiente: durante cuatro semanas procesaremos únicamente las facturas de vuestros 20 mayores proveedores. Eso representa aproximadamente la mitad de vuestro volumen, Carmen lo puede confirmar ahora mismo. Vuestro equipo de contabilidad seguirá trabajando en paralelo como hasta ahora, no cambiará nada para nadie, y Carlos solo tendrá que darnos acceso de lectura al ERP. Después de esas cuatro semanas, nos sentamos y analizamos los datos: cuántas facturas se han procesado solas, cuántas han requerido intervención manual y cuántas horas reales ha ahorrado el equipo. Si los números no respaldan lo que os he contado hoy, no volveréis a saber de mí».

Director general: «¿Y cuánto cuesta esa prueba?».

Comercial: «Nada. Nosotros asumimos el coste porque nuestra tasa de conversión tras estas pruebas supera el 80 %. Es un riesgo que asumo encantada. Os propongo lo siguiente: mañana os envío el acuerdo de prueba, son dos páginas. Carmen selecciona los 20 proveedores antes de que termine la semana que viene y empezamos el día primero del mes. ¿Os viene bien esa fecha?».

Por qué funciona este discurso: La pregunta sobre el precio recibe una respuesta inmediata y concreta (la cifra primero, sin rodeos) seguida del cálculo de rentabilidad con los datos que el propio cliente facilitó en la apertura. La objeción sobre la mala experiencia previa se toma en serio y se resuelve con una propuesta que reduce el riesgo del cliente a cero: trabajo en paralelo, la mitad del volumen y criterios de evaluación claros. La frase «Si los números no respaldan lo que os he contado hoy, no volveréis a saber de mí» hace que la promesa sea totalmente transparente. Por último, el cierre sustituye el típico «ya os diremos algo» por tres pasos concretos con plazos y responsables: el acuerdo mañana, la lista de proveedores la próxima semana y el inicio el día primero. La pregunta final evita exigir la compra directa y se centra en validar una fecha, lo que reduce la resistencia y mantiene el proceso en marcha de forma comprometida.

El patrón detrás de ambas fases

Tanto la apertura como el cierre se construyen con el mismo material: los datos que el cliente facilitó en la primera toma de contacto. La apertura convierte esos datos en un problema cuantificable y el cierre los transforma en un cálculo de rentabilidad y en un siguiente paso sin riesgos con una fecha concreta. Entre medias, la demostración del producto hace su trabajo. El éxito de la venta se decide en los extremos. Si estás preparando tu propia presentación, redacta primero la apertura y el cierre; el producto se encargará de rellenar la parte central. Para conocer la estructura completa de una presentación de éxito, consulta nuestra guía sobre cómo preparar una presentación de ventas.

Presentación de ventas

Tu primer borrador te espera

Responde unas preguntas y lee tu primer borrador en minutos. Edita, pule y ensaya hasta que suene como tú.

pruébalo gratis →