Tres elevator pitches completos, cada uno para una situación y un interlocutor distinto. Las empresas son inventadas, la mecánica es real. Después de cada pitch verás por qué funciona, para que puedas trasladar el patrón a tu propia propuesta. La estructura de fondo está explicada en la página cómo escribir un elevator pitch.
Ejemplo 1: La fundadora ante un inversor
Situación: evento de start-ups, 60 segundos, la persona que escucha invierte en software en fase inicial.
En las residencias de mayores, el personal dedica de media 90 minutos por turno a documentar cuidados, muchas veces en sistemas que nadie consulta hasta que hay una inspección. En una red de 120 centros, eso son más de 180 horas de cuidado perdidas cada día.
Hemos creado CuidaNote: la auxiliar habla durante la ronda con unos auriculares y nuestro software genera la documentación final, lista para auditoría. De 90 minutos pasamos a doce.
Desde marzo, CuidaNote funciona en 14 residencias. Dos grupos ampliaron el piloto a todos sus centros después del primer mes. Se paga por cama y mes.
Estamos cerrando la ronda seed. Si quieres ver cómo queda una ronda nocturna con CuidaNote, tengo una grabación de tres minutos en el móvil. ¿Te la enseño?
Por qué funciona este discurso: El inicio es una cifra que vuelve visible el problema antes de nombrar la empresa. La solución aparece como una escena, auriculares y ronda, que un inversor puede repetir después. La prueba son 14 centros en uso y la señal más fuerte: clientes que amplían. El cierre entrega la conversación con una pregunta fácil de aceptar, porque solo pide tres minutos.
Ejemplo 2: La presentación personal en una entrevista de trabajo
Situación: “Cuéntame brevemente quién eres”, entrevista para marketing manager, 60 segundos.
Hago que los presupuestos de marketing demuestren lo que aportan. En los últimos cuatro años, en un e-commerce de muebles, pasé el reporting de “intuición más Excel” a un modelo de atribución limpio. Al final sabíamos cuánto costaba de verdad cada cliente nuevo por canal.
El resultado: movimos el 30 por ciento del presupuesto, mantuvimos el gasto total y aumentamos un 22 por ciento los pedidos en el segundo año.
He leído vuestra oferta como una situación parecida: muchos canales y poca claridad sobre cuál aporta más. Por eso estoy aquí. ¿Cómo medís hoy el éxito de una campaña?
Por qué funciona este discurso: Evita el currículum cronológico. La primera frase describe el problema para el que esta candidata es una solución. La experiencia profesional entra como una historia concreta, con dos cifras que la respaldan. El final cambia el modo de la entrevista: la pregunta a la empresa demuestra preparación y convierte el interrogatorio en conversación.
Ejemplo 3: El freelance en un encuentro de networking
Situación: quedada sectorial, “¿Y tú a qué te dedicas?”, 30 segundos.
¿Conoces ese momento en una tienda online en el que haces clic en “comprar” y la rueda se queda girando? En esos tres segundos se caen un ocho por ciento de compradores. Yo acelero checkouts: el último, para una bodega, pasó de cuatro segundos a medio segundo, con una diferencia anual de seis cifras en ventas. ¿Cuánto tarda vuestro pago?
Por qué funciona este discurso: En 30 segundos no caben cinco bloques. Aquí hay tres: un problema que cualquiera reconoce, la rueda que gira; una prueba con un antes y un después; y una pregunta que afecta directamente a quien escucha. La pregunta final también es diagnóstico: quien responde “no lo sé” acaba de detectar una necesidad.
El patrón detrás de los tres pitches
Los tres siguen el mismo plano: problema primero, solución como imagen o escena, prueba con cifras y entrega mediante pregunta. Cambia el peso de cada pieza: el inversor recibe tamaño de problema y tracción, la entrevista recibe una historia de éxito, la quedada recibe ritmo y un momento de reconocimiento. Si preparas tu propio pitch, escribe primero la versión de 60 segundos para tu interlocutor principal y luego recórtala a 30. eloqole crea ambas variantes a partir de los mismos datos.