Ejemplos

Obituario: ejemplos para empresa, club y periódico

Tres ejemplos completos de obituario para una empresa, un club deportivo y un periódico, con recuerdos concretos y análisis práctico de cada texto.

Última actualización: 9 de julio de 2026

Tres obituarios completos pensados para lugares de publicación distintos. Los nombres son inventados y las formas responden a usos reales. Después de cada texto se explica qué lo hace eficaz para que puedas trasladar el patrón a tu caso. La página cómo escribir un obituario desarrolla toda la estructura.

Ejemplo 1: El obituario de una empresa

Situación: comunicado interno y esquela en el periódico local. Se recuerda a un mecánico de herramientas que trabajó 34 años en la empresa; el texto se ha acordado con la familia.

Lamentamos profundamente la pérdida de nuestro compañero

Javier Molina

fallecido el 12 de junio a los 61 años.

Javier llegó a nuestra empresa en 1992 como mecánico de herramientas y dejó su huella en la producción durante 34 años. Ayudó a crear el taller de formación, donde desde entonces han terminado su aprendizaje 87 jóvenes. Muchos siguen trabajando con nosotros y casi todos recuerdan a Javier como la persona que les enseñó a tener paciencia.

Quien lo buscaba lo encontraba junto a la fresadora o en la máquina de café de la planta baja, donde hacía la misma primera pregunta a cada aprendiz: «¿Qué has aprendido hoy?». Daba consejos breves, exigía mucho y siempre estaba disponible.

Perdemos a un compañero a quien esta empresa debe más de lo que cabe en una esquela. Acompañamos en el dolor a su esposa, Carmen, y a sus dos hijos.

Conservaremos su recuerdo con gratitud y respeto.

Dirección y plantilla de Mecánica Norte, S. L.

Por qué funciona este discurso: El mérito puede medirse con el taller de formación y sus 87 aprendices. Son datos propios de esta persona y convierten el reconocimiento en algo concreto. La escena de la máquina de café le da un rostro que todos dentro de la empresa pueden reconocer. La despedida nombra a los familiares y deja claro el cuidado con el que se ha acordado el texto.

Ejemplo 2: El obituario de un club en su boletín

Situación: media página con fotografía en el boletín de un club deportivo. La fallecida era socia de honor y fundadora de la sección femenina de balonmano.

El Club Deportivo Monteverde lamenta la pérdida de su socia de honor

Teresa Robles

fallecida el 3 de mayo a los 84 años.

Teresa pertenecía al club desde 1961. En 1974 fundó la sección femenina de balonmano pese a las muchas dudas expresadas en aquella reunión de la junta y la entrenó durante 22 años. Tres de sus jugadoras llegaron a categoría nacional. Para ella había algo aún más importante: ninguna niña debía dejar el equipo por no poder pagar la cuota. Cuando faltaba el dinero, Teresa encontraba una solución discreta. Nunca contó cuántas veces lo hizo.

Hasta el otoño pasado se sentaba en cada partido de casa, arriba a la izquierda en la grada, con un termo y una libreta donde apuntaba los fallos de nuestra defensa. La junta recibía la lista los lunes. Casi siempre tenía razón.

El Club Deportivo Monteverde pierde a una mujer que ayudó a construir esta casa durante más de seis décadas. Acompañamos en el dolor a sus hijos y nietos.

La junta directiva del Club Deportivo Monteverde

Por qué funciona este discurso: La labor voluntaria se cuenta con hechos: el año de fundación, 22 años como entrenadora y las ayudas discretas para pagar cuotas. La libreta provoca una sonrisa sin restar dignidad al texto; el boletín permite esa cercanía porque muchos lectores conocieron a Teresa. Las dudas de 1974 también tienen sitio, ya que muestran la dimensión de su logro con un tono sereno.

Ejemplo 3: El obituario familiar en un periódico

Situación: obituario de los hijos publicado en el periódico unas dos semanas después del entierro. Hay pocas líneas y cada una tiene un coste.

Nuestro padre, Antonio García,

falleció el 21 de junio a los 79 años.

Fue cartero durante 41 años en Carabanchel y conocía cada portal de su ruta. Si alguien estaba enfermo, le subía las cartas hasta la puerta de casa incluso cuando aquello ya no formaba parte de su trabajo.

Después de jubilarse, dedicaba las mañanas al jardín y al vecindario. Durante tres inviernos barrió las hojas de la entrada de Pilar, la vecina de enfrente, y le dejó el periódico junto a la puerta. Nunca nos lo contó. Lo supimos por ella después del funeral.

Era hombre de pocas palabras. Su jardín está lleno de flores. Nosotros seguiremos regándolo.

Con amor y gratitud,

Marta y Luis, con sus familias

Por qué funciona este discurso: El texto prescinde del currículo y muestra a la persona mediante dos gestos: subir el correo y limpiar la entrada. Que los hijos conocieran el segundo después del funeral cuenta más sobre su padre que una lista de adjetivos. La frase del jardín sustituye la despedida habitual por un compromiso familiar, una imagen con capacidad para permanecer en la memoria.

El patrón común a los tres obituarios

Los tres siguen el mismo plano: nombre y vínculo al principio, un mérito concreto, un recuerdo personal y unas palabras de despedida. Cambian la longitud y la cercanía. La empresa mantiene un tono profesional y cálido; el club puede provocar una sonrisa; la familia habla en voz baja. Para escribir el tuyo, empieza por el recuerdo que solo encaja con esa persona y ordena el resto alrededor. La página cómo escribir un obituario explica cada parte.

Obituario

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